Ahí fuera todo es guerra

Reseña de la novela "Cinco millones de cerdos", publicada en Rebelión.org.

Por Ramón Pedregal Casanova.



Javier Arriero (Talavera de la Reina, 1971) Premio Injuve de Novela Joven con “La Foliada”, y en el año 2000 Premio Ciudad de Ferrol con “Si te nombro al revés”, se ha formado para esta tarea de escritor, según reconoce, en la Escuela de Letras de Madrid (escueladeletras.com) y ahora publica su última novela, “Cinco millones de cerdos”, en Dilema Editorial, entidad que recupera obras literarias de gran significado como “La Señorita B”, de Ramón Nieto, novela puente entre el realismo social y el experimentalismo y prohibida por la dictadura, o el libro de ensayos “Confluencias”, de Lezama Lima, con Prólogo del Ministro de Cultura Cubano Abel E. Prieto, que esta próximo a salir. En “Confluencias” Lezama Lima, cubano, uno de los más grandes escritores en lengua castellana, nos expone sus reflexiones sobre poesía y los padres de la modernidad: Mallarmé, Valery, Rimbaud; de igual manera escribe sobre Garcilaso, Quevedo y Góngora. Los últimos capítulos, dedicados a la materia poética en si misma, llevan títulos como: “Del aprovechamiento poético”, “Las imágenes posibles”, “Introducción a un sistema poético”, “La dignidad de la poesía”,…


Pero hasta adquirir el reconocimiento de Lezama Lima el trabajo del escritor es duro. Se le va a reclamar un esfuerzo continuo, una disposición y un convencimiento literarios que dirijan su interés hacia una vida con profundas particularidades y generalmente ajena a las convenciones. Por los resultados obtenidos en “Cinco millones de cerdos” Javier Arriero parece que se ha entregado a la tarea. Ha compuesto una historia sobre la justicia y la honestidad sociales y sobre el horror y la ley del más fuerte y la guerra interminable que esa ley sustenta.

“Cinco millones de cerdos” presenta en primer plano a un judío que no es creyente en medio de los mandatos religiosos de su madre y la ocultación de su padre. Lejos de la superstición el hijo se acerca al compromiso real, busca un halito de justicia en sus propios actos, viéndose sorprendido por la traición cuando va a denunciar el crimen cometido por un personaje poderoso: “No escupas en la mano de quien te da de comer”, le dicen. Acabará alejándose para buscar la profunda raíz de su pasado en la Yugoeslavia desaparecida en medio de la guerra. Las vivencias llenas de peligros y terror sacan de él monstruos desconocidos y el principio judío de ser la raza elegida por Dios. Imágenes , escenas recortadas, sensaciones, olores, ruidos, gritos, silencios, terror, lo más tenebroso fluye continuamente. La exposición es un gran mosaico donde se mezclan lo interior y lo exterior. Lo aprendido anteriormente se derrumba. Repite tras las ocasiones criminales a las que asiste “si lo que he hecho está mal, todo está mal; mal”. Aun cuando sale de su boca una pregunta que busca la esperanza, se la negará el máximo espanto: “-¿Hacia dónde vas?
Sonríe aunque no parece una sonrisa.
-A ninguna parte. No hay a donde ir. Ahí fuera todo es
guerra.”
Y a su mente acudirán los principios del judaísmo: la raza elegida, la no creencia en la muerte,…distanciándose más de todo ello.
Si la estabilidad se rompe se deshacen las formas y surgen otras, y el conflicto interior y el exterior en momentos agudos se exclaman sin reglas de puntuación, otras veces la identificación entre individuos se reconoce en el discurso sin comillas y en muchas ocasiones sin verbos dicendi. Es la manera de representar en el diálogo la unidad humana llena de preguntas y respuestas, de palabras enfrentadas y en búsqueda dispar, con un horizonte que aún no se reconoce.
En varias ocasiones tenemos como lectura fragmentos de artículos periodísticos para sacar al lector del curso general y ofrecerle una pequeña información de apariencia distante, así como metáforas, paralelismos, correlatos, recursos que acentúan el tema.

El viaje de vuelta dejando atrás la guerra situará al protagonista ante un nuevo comienzo. Su intención de trabajar en un colegio encuentra en el ideario del centro, en palabras del director, las justificaciones hipócritas para la formación competitiva y violenta que ha visto causando tanto horror: “- No podemos cambiarlo,… y porque no podemos cambiarlo promovemos una actitud luchadora,…producir, comprar, vender.” El diálogo resultante recuerda en su sentido al que mantiene Stefan con el director del colegio en “Ulises”, de Joyce. Su último trabajo, encargado en un gallinero, le lleva a reflexionar sobre el significado del lugar en el que se encuentra en relación con el mundo, y cómo pretende ser personalmente una luz para quienes lleguen de nuevo.

En ocasiones la sintaxis de la novela se hace antigramatical, trabaja el sentido abandonando las convenciones, puntuación, orden en la frase, emplea un vocabulario de tono medio que lo hace actual. La literaturización del texto se apoya en la forma, su eficacia se encuentra en la estructura narrativa que rompe la cronología, la linealidad, para ser circular. Presenta dos espacios distintos, la barbarie oculta y reprobada por la moral hipócrita y dependiente, y la barbarie aprobada bajo el título de guerra. La experiencia lectora marca y es más reflexiva y clara la visión que nos genera.
Un escritor, Javier Arriero, ha arrancado. Hagan sitio en su biblioteca.

Titulo: Cinco millones de cerdos.
Autor: Javier Arriero.
Editorial: Dilema

 

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